Oh Señor, que adornaste a Santa María de Cervellón
con el don celestial del amor y de la pureza;
concédenos, imitarla en el ardor de su caridad
y llegar hasta ti con un corazón limpio y humilde.
Tú que otorgaste a María de Cervellón
el dominio sobre los mares enfurecidos,
concédenos que por su intercesión y méritos,
nos veamos libres de este mar agitado del mundo,
a fin de que, imitando su angélico candor
con vida santa y cristiana,
lleguemos tranquilos al puerto de la salvación eterna.
Amén