Inicio Palabra que libera 17° Domingo del Tiempo Ordinario

17° Domingo del Tiempo Ordinario PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fray José Luís Mercado Morales   
Viernes, 23 de Julio de 2010 14:11

palabra_libera-008web1° Lectura: Gn 18, 20-21.23-32

Salmo: 137

2° Lectura: Col 2, 12-14

Evangelio: Lc 11, 1-13

 

Queridos  amigos y amigas: 

            Las lecturas de este domingo nos plantean un tema central en la  vida del discipulado de Jesús: la oración.  Este tema constituye una de las grandes preocupaciones de quien quiere vivir seriamente su fe. La oración es un tema problemático en  cuanto que  es evidente la ausencia de la misma en muchos de los  bautizados. Pero también lo es porque  encontramos cotidianamente en nuestros ambientes modos alienantes  de oración que  no hacen  más que apartarnos de la realidad y relacionarnos con un Dios distinto al de Jesús.


            En la primera lectura encontramos  este diálogo de Dios con Abraham. Es una  situación difícil en la cual Dios ha decidido castigar a la ciudad de Sodoma por sus pecados; Abraham aparece   como un intercesor busca  que Dios se apiade de la ciudad. Lo interesante de esta escena es que deja ver el vínculo existente entre ambos. Por un lado, Abraham cuestiona la decisión de Dios e intercede audazmente por la ciudad hasta tal punto de llegar a una negociación con ÉL. La mentalidad de Abraham es que Dios es misericordioso y su justicia incluye la compasión. Por otro lado Dios revela sus planes  y se deja cuestionar por su Abraham dando cabida a sus peticiones. El regateo que se produce quiere mostrar  la buena voluntad de Abraham y la disposición de Dios a  tener en cuenta su opinión. Se trata de una puja entre amigos, donde, a pesar de las distancias insalvables, se ha creado un vínculo de mutua pertenencia.

            En la segunda lectura  nos presenta la misericordia de Dios derramada en la cruz de Cristo. En él, Dios nos ha perdonado todos los pecados destruyendo para siempre el documento de deuda que nos condenaba clavándolo en la cruz. Esta es a misericordia de Dios manifestada de una manera absoluta.

            En el evangelio, los discípulos piden a Jesús que les enseñe a orar después de verlo orar a Él. La respuesta del mismo tiene dos partes claras.

            En la primera, Jesús les enseñará el padre nuestro como  modelo de toda oración. La misma tiene la forma y estructura de las oraciones típicamente del judaísmo. Tiene una invocación inicial en la que  llamamos a Dios Padre, que refleja el Abbá (papá) con  el que Jesús acostumbraba  a llamar a Dios. Allí se resalta el vínculo que  hay entre nosotros y Dios.  Este es la base sobre la que se apoya las peticiones que siguen, es lo que da la confianza para pedirle que  se manifieste como Dios y que  vele por nuestras necesidades. Hay una larga  tradición  bíblica en la que Dios es invocado colectivamente como Padre, sobre todo en los momentos de grandes calamidades.

            Le siguen cinco peticiones en las que las dos primeras están referidas a Dios (santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino…) y las otras tres referidas a los humanos (danos el pan, perdona nuestras ofensas, no nos dejes caer en tentación…).  Comparando la versión del Padre nuestro con la de Mateo, encontramos que Lucas  omite la tercera petición  del primer  grupo (hágase tu voluntad…) y la cuarta del segundo (hágase tu voluntad). Esto  se debería que la versión de Lucas provendría de una tradición litúrgica distinta de Mateo y posiblemente anterior a ésta.

                        La segunda parte  del  texto contiene  unas enseñanzas sobre la actitud con la que debe hacerse la oración resaltando la insistencia y la confianza.  Para ello  hay dos ejemplos claros la insistencia que  hace que  un amigo se levante a media noche para darle lo que su amigo le pide y la de los padres que dan lo bueno a sus hijos aún siendo malos. La conclusión es lógica el amigo que escucha y el padre que da cosas buenas  al hijo son  el mismo Dios. El amigo  que pide con insistencia y el hijo que pide confiado  son los discípulos puestos en oración. Por eso hay que pedir sabiendo que se va a recibir, buscar, sabiendo que se va a encontrar y llamara la puerta  sabiendo que se abrirá.

            La enseñanza de Jesús termina con la certeza de que Dios no negará el Espíritu Santo al que se lo pida porque sólo él es quien puede infundir en el orante la confianza de amigo/hijo para con Dios.  Él es quien clama en el interior de cada bautizado/a Abbá, Padre y enseñará lo que hay que pedir y cómo pedir.

            En conclusión, podemos decir que Jesús es el modelo de quien quiera aprender a orar. El Padre Nuestro es el modelo de aquello que debemos pedir.  Orar  es  hacer un camino de vinculación con Dios donde vamos aprendiendo a ser  sus hijos y sus amigos. De nada sirven las repeticiones mecánicas sin no nos ayudan a hacer experiencia  de amigos e hijos de Dios. De eso se trata la oración. Este vínculo con Dios buscado con insistencia nos dará la confianza  en la misericordia de Dios.

            Además este vínculo de intimidad con Dios nos da la capacidad de ser intercesores  de  otros y otras ante Dios.  Aquí es donde encontramos  el tinte mercedario al tema de hoy: los cautivos necesitas de nuestra intercesión ante Dios, por eso no pueden estar ausentes de  nuestra oración.  Estamos llamados a asumir la audaz actitud de Abraham que apela a la misericordia de Dios a favor de los suyos.

 

Les dejo unas preguntas para reflexionar:

 

¿Qué lugar ocupa la oración en tu relación con Dios? ¿Cuánto tiempo le dedicás?

¿Cómo es tu oración? ¿Te ayuda a ser hijo y amigo de Dios?

¿Qué lugar  ocupan los cautivos en tu oración personal y comunitaria? ¿Te sentís intercesor de ellos ante Dios?

 

Les invito a rezar la versión lucana del Padre nuestro:

 

Padre, santificado sea tu nombre.

Venga tu Reino.

Danos cada día el pan que necesitamos.

Perdónanos nuestros pecados,

Porque también nosotros perdonamos

A todos los que nos han hecho mal.

No nos expongas a la tentación. Amén.

 

Espero sus comentarios y experiencias. Hasta la próxima semana. Un abrazo. Fr. José Luís.

 

Comentarios  

 
0 #2 Hna. ·Elena 31-07-2010 16:02
Padre José Luis:
Muchas gracias por su servicio evangélico.
Cuando pueda mande meditaciones de breves de Nuestra Santísima Madre y de los santos y fiestas Mercedarias.
Muchas gracias.
Hna. Elena
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0 #1 Hna. ·Elena 31-07-2010 15:59
Padre josé Luis:
Muchas gracias por su servicio de evangelización, pero le pido que cuando pueda nos mande meditaciones exclusivas de María de la Merced y de las fiestas mercedarias.
Muchas gracias la PIVAS DE 80 Y 90 Y 100 DE CASA MADRE- MERCEDARIAS.
hNA. eLENA
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