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Recordando las semanas de servicio redentor: hoy Ranelagh, Buenos Aires

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Y continuamos reviviendo experiencias a modo de festejo... un nuevo aniversario de fundación de nuestra Orden de La Merced, y  lo vivimos como en los inicios: de misión. Jóvenes y frailes en Misión Compartida, recorrimos distintas comunidades en Argentina y en Paraguay,  de la mano de nuestra Madre.

Les compartimos algunos testimonios de jóvenes participantes de estos espacios:

En el  mes de julio, del 20 al 26, chicos y chicas de Tucumán, Santiago del Estero, La Rioja, Córdoba, Mendoza y Buenos Aires junto a los frailes se congregaron en la sede de la Parroquia Nuestra Señora de la Merced para la misión redentora en Ranelagh, Buenos Aires.

 

“Esta misión comenzó, en mi caso, mucho antes de llegar a Ranelagh. Comenzó más bien en Córdoba, en esas reuniones con Kerygma en las que planeábamos cómo íbamos a hacer para recaudar fondos, preparábamos la oración y charlábamos emocionados, preguntándonos ¿qué nos tocará está vez?

Creo que esa es la "chispa" que tiene cada misión: que uno nunca sabe qué es lo que le espera. Pero ahí está el secreto, ¡ese es el desafío! Ir dispuesto a todo, ir dispuesto a dejar las dificultades atrás para encontrar al otro, para descubrir a Dios en la otra persona.

Este año, a diferencia de otras misiones, me tocó salir a visitar mucho más por el barrio. Fue una de las experiencias más hermosa de mi vida, me permitió abrirme a los demás, me mostró la realidad en la que, me encontró rodeada de amistades, risas y canciones. Me llevo tantas historias, tantos rostros, tantos nombres...

Desde los desayunos con los misioneros hasta las risas de los niños y los saludos de los grandes, pude aprovechar al máximo cada momento. Me puse a prueba a mí misma yendo a ayudar a hombres en situación de calle, algo que no pensaba que tendría la oportunidad de vivir.

Volví feliz, volví feliz porque me reencontré conmigo, me reencontré con Dios y me reencontré con amigos”.

Este es el testimonio de María Paz León,  del grupo kerigma de la fraternidadf juvwe merc del leon, que fue parte de estos días de misión. Romina Fernández  del grupo Liberdando de a fraternidad juvenil mercedsariaz de ,aipu mendoza también nos acerca sus vivencias:

“Es hermoso y fructífero todo lo que se vivió desde los distintos grupos. Animación, niños, visitas, jóvenes, taller de liturgia, fueron los distintos ámbitos donde realizamos diferentes tareas.

Fue un alimento para nuestra fe compartir juntos el servicio, el llevar la Palabra a las familias que estaban tristes y desanimadas, encontrar en cada uno de ellos a Jesús vivo, en cada agradecimiento, en cada mirada, en cada abrazo, y hasta en cada lágrima de tristeza o felicidad.

Salimos de nuestra zona de confort entregando todo el corazón. Valió la pena cada instante porque fuimos a misionar y volvimos misionados, porque recibimos más de lo que dimos, porque abrimos los ojos y pudimos conocer y vivir distintas realidades.

No existen palabras para poder expresar el amor recibido y la alegría compartida. Fue una verdadera bendición haber vivido esta experiencia”.